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Agustí Molins

Entrevistado el 29 de junio de 2017 para la serie documental Catalunya Barcelona.

Antes de nada, ¿cómo te llamas?

Me llamo Agustí Molins i Olmos.

¿Dónde y cuándo naciste?

Nací en Barcelona el 29 de julio de 1961.

¿A qué te dedicas?

Soy médico.

¿Podrías explicarnos alguna anécdota sobre la exposición de 1888, de la Semana Trágica de 1909…?

Pertenezco a una generación en que la historia de Cataluña no estaba presente en ningún lugar. El hecho de vivir una etapa post-Franquista provocaba que toda la educación en las escuelas fuese sobre la historia de España.

Y tampoco se hablaba mucho de la Guerra Civil, concretamente. Sencillamente, se decía que el Caudillo ganó esa guerra.

Por lo tanto, no recuerdo estudiar en clase nada relacionado con la historia anterior de Cataluña. Ni en ningún libro.

Es como si no hubiese existido nunca. Nosotros nacimos bajo la dictadura franquista.

Además, debido a mi profesión, es cierto que nos centramos excesivamente en la medicina. Nos absorbe de tal forma que tampoco tenemos muchas oportunidades para acceder a espacios de conocimiento.

Por eso, toda esta etapa previa a la muerte de Franco es como si no la hubiésemos vivido.

No la conocemos, no la tenemos. Más allá de que no estuviésemos físicamente, pero no sabemos nada de eso.

¿Podrías hablar del Hospital de Sant Pau, sobre su historia?

Como médico, el Hospital de Sant Pau es una pieza deliciosa.

Yo me formé en el Hospital Clínic pero, en cualquier caso, cuando entré al Hospital de Sant Pau por primera vez me quedé maravillado pensando en cómo era ser médico en una estructura como esa.

Una estructura de Domènech i Montaner que representa una parte importante del modernismo de nuestra ciudad.

Pero, sobre todo, lo que generamos es una colección de anécdotas en cuanto empezamos a viajar. La gente de mi promoción empezamos a viajar a otros países, a hacer intercambios estudiantiles, a tener becas en el extranjero.

Y entonces, a conocer gente del país, de España. Y cuando vuelven de vacaciones, pasan por Barcelona porque es una de las ciudades que quieren conocer.

Cuando llevas a un médico de cualquier parte del país a visitar algo que no aparece en la mayoría de guías turísticas.

Subes la escalera, atraviesas la entrada y te encuentras en ese espacio. Empiezas a ver pabellones y sabes que cada uno de ellos representaba un servicio, una especialidad. Se quedan quietos, parados, boquiabiertos. No siguen, hay un rato que te quedas observando. Es una pieza arquitectónica espectacular.

Me consta, si no me equivoco, que estuvo a punto de ser derribado para construir una nueva forma…

Si no me falla la memoria, creo que estuvo a punto de ser derribado hasta que conseguimos que se mantuviese la estructura y se protegiera como una obra arquitectónica importante, que es lo que es.

¿Podrías hablarnos del sistema sanitario actual en Barcelona?

En Cataluña, yo creo que somos gente que hace cosas, como irónicamente dijo el actual presidente de España.

Somos gente que hace cosas. Somos gente que, de golpe, es emprendedora, que tenemos este punto diferencial. Que no quiero decir que no sea como en otros sitios, pero sí que va con nuestro carácter.

En realidad, el sistema sanitario en Cataluña es un modelo que se está siguiendo en muchos otros países porque es un modelo de éxito, de atención a todo el mundo. Y, sobre todo, durante muchos años, ha hecho un trabajo de investigación muy importante.

Y esto ha hecho que salieran ‘top tens’ mundiales de nuestra formación. No sé, ahora se me ocurre, más allá de una generación anterior como el doctor Dexeus, el doctor Barraquer, que son instituciones mundiales.

Y de golpe, hoy seguimos teniendo al doctor Baselga, que es pionero en todo el mundo en el tratamiento del cáncer y del estudio del tratamiento del cáncer. El doctor Massagué.

El sistema sanitario actual está en peligro porque ha habido tantos recortes que no podemos afrontarlo. La única forma de suplirlo es un exceso de trabajo de mis compañeros, que trabajan en la sanidad pública.

Dedicando muchas más horas para antender a los mismos pacientes por el mismo dinero.

¿Son Barcelona y Cataluña pioneras en el campo de la medicina?

En general, Cataluña está trayendo este tipo de [pec pec pec]

No creo que sea algo en concreto que pueda ser destacable como, por ejemplo, hablábamos del tema del cáncer. El Vall d’Hebron es pionero, el equipo del doctor Baselga, en el tratamiento y la cura del cáncer.

En este momento se me ocurre, por ejemplo, pensar en los equipos de transplante del Hospital de Sant Pau.

Fueron, ya en la década de los 90, los máximos exponentes del país en cuanto a la calidad y a la capacidad de organización en todo el tema de transplantes y esto también se organizó aquí, en Cataluña.

¿Qué eran los años del hambre?

Sospecho, creo, que ‘los años del hambre’ es la etapa de post-guerra cuando, en realidad, la gente no tenía fácil acceso a la comida. Había cartillas de racionamiento que tenías que conseguir para poder hacer horas de cola y para obtener tu dosis.

En esto, yo tengo suerte. En casa, había una tienda de legumbres y lo que sí que sé es que, de alguna manera, en mi casa siempre se nos dijo que nunca se había pasado hambre. En cambio, sí que se acogía a gente que bien trabajaba con la familia o bien tenía un negocio de proximidad y podían acceder a este plato de legumbres que, a menudo, escaseaba en otras familias.

¿Cómo ha cambiado la dieta catalana en los últimos 50 años?

A peor. La dieta catalana y la dieta europea y la mundial, desgraciadamente, han cambiado.

Sí que es cierto que pasamos, en Cataluña en concreto, de una época de hambruna en la que no había recursos, donde escaseaba la comida, a una época en la que tenemos una abundancia terrible.

Hay un punto de revolución que es cuando el pollo empieza a estar al alcance de todos. Antes, te explica la familia que el capón era para Navidad y el pollo era algo de los domingos.

Hoy en día, comemos pollo tres veces al día. Desayunamos, comemos y, a veces, también cenamos pollo.

Evidentemente, esto revoluciona y cambia al estado.

Desde la revolución que supone la entrada del pollo, el acceso a tener pollo, por ejemplo, hoy en día todavía se prioriza mucho, incluso, se está haciendo una campaña en este momento para que la gente tome leche.

La leche es un alimento correcto para dárselo a gente que no obtenía una cantidad de proteínas necesaria por otros medios.

En cambio, hoy en día, no necesitamos leche para nada. Tenemos todo lo que lleva la leche en otros nutrientes.

Ha cambiado a una alimentación en exceso. Una alimentación de alimentos ultraprocesados y pagamos las consecuencias con una enfermedad que es metabólica. Nos supone un incremento en diabetes, colesterol, de hipertensión.

Y, evidentemente, está suponiendo un coste sanitario muy, muy importante.

El vino español es uno de los mejores del mundo pero la cerveza es bastante mediocre. En cambio, parece que cada vez se bebe más cerveza y menos vino. ¿Por qué crees que ha pasado esto?

[—]

Es interesante desde la perspectiva cultural y el impacto que puede tener esto en la salud.

Me gusta mucho el vino negro. Parece ser que la moda está haciendo que se priorice cada vez más la calidad del vino blanco.

Somos el ‘top’ de los vinos negros. Además, el mío viene de una pequeña región que se llama Montsant, donde en los años 2011 y 2012, ganó el primer premio mundial en la escala Parker. Se consideró que era el mejor, declarándolo con 99 puntos.

Estos vinos son tan fuertes que, históricamente, ya en la época de los romanos, se llevaban hacia Francia para hacer fuerte el vino francés.

Históricamente, se han estado importando las cosechas desde el puerto de Tarragona, donde hay variedades del tipo Garnatxa que son muy potentes y fuertes en graduación alcóholica.

El desarrollo de la enología en nuestro país, sobre todo en los últimos años, porque yo empiezo a entender la cultura del vino hace unos 10 o 15 años, cuando ya se habla mucho más de la calidad de los vinos. Priure, Penedès, Montsant.

¿Por qué se bebe más cerveza? La cerveza, en realidad, es un refrigerio. No necesitas buscar un momento determinado para disfrutar esta bebida. Paras en cualquier terraza, tienes sed en verano y lo que quieres es algo que te quite la sed. Te olvidas de que lleva alcohol porque tiene baja graduación y te tomas una cerveza.

Tampoco es tan nociva si se toma con moderación.

Tiene substancias muy saludables, como el lúpulo, por ejemplo. Tiene un cierto efecto diurético. Incluso, en España, se ha creado una asociación de los efectos beneficiosos de la cerveza. Al igual que también se ha creado una asociación o se conoce como medicamento los efectos de cierto tipo de vinos que, por su contenido en resveratrol, pueden tener un efecto positivo como antioxidante en nuestro organismo.

Si bien es un tema un poco controvertido, se le atribuyen estas propiedades al vino.

¿A qué crisis sanitarias se enfrenta Barcelona o España?

¿Creencias?

Crisis.

Sin duda, la crisis actual nos ha llevado a que tengamos un cambio en la alimentación. Sobre todo, en las familias que la han sufrido, que son muchas.

Y que han tenido carencias de recursos económicos para poder acceder a productos de más calidad. Evidentemente, puedo saciar mi hambre con un plato de macarrones solo hervidos o puedo acceder a verdura de proximidad, de cultivo biológico y también a una proteína de tipo biológico que son mucho más caras de lo que te pueda costar un plato de macarrones para saciar el hambre.

Se ha hecho un estudio que demuestra que se ha incrementado la obesidad infantil, incluso se han tenido que poner alertas de control importantes en las escuelas porque había familias que no podían nutrir a sus hijos correctamente en pleno siglo XXI.

Yo creo que la crisis de obesidad es la más importante a nivel médico en estos momentos. Porque las enfermedades asociadas a la obesidad son muchas y los cambios en los hábitos alimentarios y la falta de educación en las escuelas de cómo debemos alimentarnos. Y el fácil alcance de comida basura por un precio muy bajo, evidentemente, está provocando un incremento en patologías muy importantes asociadas a la obesidad.

Es muy sencillo ir a cualquier supermercado, a cualquier tienda del barrio y comprar una bandeja de estas de bollería, de palmeras, que están llenas de aceite de palma, de grasas nocivas que serán perjudiciales y que se les da a los niños para merendar. Por un euro, puedes tener una bandeja llena de estas cosas, esto, evidentemente, es perjudicial.

El tema de las drogas creo que ha perdido fuerza.

Hubo una época, en los 70 – 80, cuando incluso había ghettos peligrosos en la ciudad en cuanto a toda esa generación que se fue muriendo por culpa de las drogas.

Yo, por ejemplo, que tenía una consulta en Cornellà, que es una ciudad importante, periférica.

Había dos barrios de Cornellà donde recuerdo que algún paciente me comentaba que no quedaba nadie vivo de aquel grupo de gente que se había enganchado a la droga.

Me consta que aquí también, por ejemplo, en barrios como Montbau también podía pasar algo parecido.

Ha bajado mucho, supongo que por los controles policiales y por el seguimiento que se ha ido realizando.

Aún y así, todavía queda droga en la ciudad, todavía queda algún lugar marginal donde, si uno se acerca, se te ponen los pelos de punta al ver cómo la gente se puede echar a perder por la droga.

Ahora te haremos algunas preguntas de tinte histórico. ¿Qué piensas del Pacto del Olvido?

No sé qué es, se me ha olvidado.

Es un pacto que se hizo después de la época franquista para…

Es tan grande lo que pasó durante la época franquista. Es tan grave lo que se sufre durante una dictadura, sobre todo, si tienes la suerte o la desgracia, mala suerte, en este caso, de pertenecer al bando afectado por la victoria. Es decir, el perdedor. No podemos olvidarlo.

No puedes olvidar a toda esa gente que está muerta y enterrada en una fosa común. No puedes olvidar todos los juicios que, bajo un tribunal dictatorial, condenaba a gente por su ideario político.

Por lo tanto, creo que no podemos pensar en el pacto del olvido, sino que tenemos que tener el presente el recuperar la memoria histórica.

Hoy, precisamente, he escuchado una noticia en la radio en la que se ha acordado parlamentariamente que se anulasen las sentencias de todos los juicios celebrados entre 1938 y 1978. Se reconoce que los tribunales no eran adecuados, no eran imparciales y, por lo tanto, se anulan todas las sentencias franquistas. Creo que es un hito interesante el de hoy.

¿Recuerdas el día que se firmó la constitución?

Es una etapa de la vida en que la política no está muy presente porque estamos inmersos en crecer profesional y laboralmente y estamos en ese punto de estudio y también de intentar divertirse.

En cualquier caso, entendemos que hay un cambio importante.

Por ejemplo, recuerdo el día que muere Franco. Ese día, no podías ir por la calle con más de tres personas.

Recuerdo que hacíamos grupitos de no sé si 3 o 4 personas pero hacíamos grupos e íbamos por separado a los sitios. Cuando llegábamos, te cerrabas dentro y allí ya estábamos todos juntos.

El día de la constitución, todo ese proceso para que nos lleva hacia un punto de libertad o, al menos, estábamos ilusionados al entender de aquella dura etapa empezaba a terminar.

La historia, o lo que ha pasado después, nos hace ver que, desgraciadamente, todavía perdura mucho de esa época.

La relación entre España y las fuerzas armadas siempre ha sido complicada, ¿a qué crees que es debido?

¿La relación entre España y las fuerzas armadas?

Sí.

No… Yo lo único que puedo explicarte es que estuve obligado a hacer un servicio militar. Estuve obligado a besar una bandera que no era la mía.

Y, en ese tiempo, curiosamente, incluso podía sentirme orgulloso de ser español porque yo tenía veinte años cuando fui al servicio militar, estuve obligado. Me rompía la carrera, me rompía mi vida.

Se me llevaba o me raptaba un año o año y medio de mi evolución personal. Bueno, hay cosas interesantes. Allí, uno aprende disciplina si no la ha aprendido en casa. Yo, por suerte, ya la tenía en casa. Pero veías cómo los compañeros iban evolucionando dentro de este espacio.

En realidad, no tengo mucho más que explicar de lo que eran las fuerzas armadas o mi realidad en ellas.

¿Recuerdas las elecciones generales de 1993?

¿Cuáles son estas?

Las primeras que fueron televisadas.

¿Las de Felipe González?

Sí.

¿Podrías hablarnos de esto?

Hablas de 1993. Eso es después de las Olimpiadas.

En realidad, hace ilusión cuando, por primera vez, acudes a unas urnas y piensas que tienes la posibilidad de influenciar sobre la suerte de tu futuro, del país donde te estás desarrollando.

Y uno se siente responsable. Tuve este sentimiento cuando voté en mis primeras elecciones.

En las otras, en realidad, lo que intentabas era hacer más fuerza por aquello en lo que creías, por lo que querías. Pero te sentías pequeño, solo sentías que podías influenciar de alguna manera.

Es cierto que, durante los dos mandatos en los que no había mayoría absoluta, ni de izquierdas ni de derechas, en nuestra democracia, Convergència i Unió, en ese momento, un partido fuerte, hizo un muy buen trabajo. A cambio de conseguir que se aprobasen ciertas cosas a nivel nacional, obteníamos una serie de beneficios personales para nuestra comunidad, para Cataluña.

¿Eres pro-independencia?

Sí, soy pro-independencia. Me he vuelto pro-independencia.

Yo soy votante de un partido de derecha nacionalista, de Alianza Popular, desde el principio. Porque creía en el esfuerzo personal para poder progresar en la vida.

Y estoy educado en una cultura en la que, cuanto más trabajes y más te esfuerces, más posibilidades tienes de estudiar y de sacar una carrera, de sacar las mejores notas, de trabajar y obtener mejores beneficios en ingresos o de ayuda a los demás.

Pero la historia me ha llevado a ser independentista porque no hay quien aguante esto a día de hoy. Así, cuando uno vive lo que está pasando en nuestra comunidad día a día, no tiene más opción que ser independentista.

Y, además, si tenía alguna duda de desconocimiento, aterrizar en una familia que conoce muy bien la historia, me ha hecho estar seguro. La situación actual refuerza esto, la situación económica actual refuerza que yo quiera ser catalán antes que español y hasta el punto de ser catalán sin ser español.

A menudo se dice que el ‘seny’ es una característica importante de los catalanes. ¿Qué es el seny?

Médicamente no. Tenemos un diente más. No hemos llegado a este punto de cordura. El seny catalán es una manera de actuar.

El seny catalán es tener los dos dedos de frente que a veces a alguien, catalanes incluso, nos o les manca.

El seny catalán es la filosofía de que, cuando las cosas se hacen como es debido y se hacen desde el corazón, salen adelante.

El seny catalán es aquello que estamos teniendo en este proceso y esto parece que les falta a los que están en contra de este proceso.

El golpe de estado fallido de 1981 por Antonio Tejero. ¿Podrías hablar un poco de cómo se vivió esto en Barcelona?

¿1981?

Sí.

Evidentemente, lo vivimos con miedo.

Lo vivimos con miedo porque es ese miedo a lo desconocido. Pero sí que es el miedo de mis mayores, mis padres, mis tíos.

De cómo ellos, que sí habían vivido una postguerra, que mi madre era muy pequeña en la época de la guerra y, por lo tanto, no la recuerda pero sí recuerda la postguerra. Y ellos intuían que podía pasar algo parecido o que estaba empezando algo distinto.

La incerteza de esos momentos, de aquellos que fueron realmente angustiantes. Así lo vivimos.

Recuerdo que, desde entonces, en casa siempre hay una despensa que se va renovando donde siempre hay legumbres, aceite, comida de emergencia.

Aún y ahora, tantos años después de eso, sigue estando ahí.

En realidad, creíamos que volvíamos a una dictadura. Quien la había sufrido, evidentemente, no la quería y este era el miedo que se nos transmitía, a una generación que no entendía.

Porque, repito, lo he comentado antes, nuestra generación no entendía lo que había estado pasando.

Yo, en realidad, soy de 1961. Por lo tanto, cuando muere Franco, soy un joven adolescente.

¿Podrías explicarnos alguna anécdota sobre los años 80 en Barcelona? Algo que puedas relacionar con la época postfranquista, la monarquía constitucional…

Yo soy malo para las fechas, pero lo intentaré. 1980, 1988… Acabo, por lo tanto…

Las manifestaciones de estudiantes.

La universidad siempre ha sido un elemento de manifestación revolucionario. Por lo tanto, la gente joven también tiene ideales mucho más fuertes. No quiere decir que la gente mayor no los tenga, pero además tienen la capacidad de luchar y de pelearse por aquello que desean.

Por lo tanto, la universidad, sobre todo el edificio de la universidad central, era el lugar de manifestaciones reclamando derechos.

Es este espacio, estaban los grises, que era como se llamaba a la policía porque su uniforme era gris. Cómo se disolvían las manifestaciones a golpe de porra, cómo se empujaba y cómo había estampidas. Y esto de lejos porque nos cogía un poco jóvenes todavía, o tiernos, porque eran los primeros años de la carrera y los de medicina están un poco apartados del campus universitario.

Pero sí, lo recuerdo. Recuerdo compañeros de la escuela que, de alguna manera, formaban parte de este movimiento que quería ser independentista.

Que, además, tenían raíces familiares que sí que se les había transmitido, cosa que no era muy frecuente. A nuestra familia, por ejemplo, no se nos transmitía nada de lo que había pasado en la guerra.

Pero sí a este grupo de compañeros. Iban a hacer pintadas y las hacían con tiza. Se sentían impulsados y perseguidos, como si hubiesen hecho algo muy incorrecto contra lo establecido y muy bueno y positivo para ellos.

Tengo una anécdota de un compañero que dice ‘cuando fuimos a hacer la primera pintada con tiza, fuimos a no sé dónde furtivamente, a escondidas, y no sabíamos escribir Catalunya’.

Porque nosotros no estudiamos catalán, estudiamos castellano. Además, teníamos vetado el hablar catalán. Yo no lo recuerdo personalmente, mis padres sí que tuvieron vetado el hablar catalán.

Pero él me comentaba, ‘Agustí, no sabía escribir Catalunya con ‘ny’.

Qué tipo de anécdotas… Porque debo tener seguro. Lo que pasa es que me desubico temporalmente.

Un poco eso, cuando el Franquismo empezó, cuando empezó la constitución…

¿Conocéis el fenómeno Xirinacs? Es muy interesante.

Xirinacs era un mosén, si no recuerdo mal, yo, al menos, lo visualizo como tal, que vivía días y días sentado en la puerta de La Model, en la calle Entença. La Model que, precisamente, acaba de ser cerrada recientemente.

Estaban allí protestando en una manifestación pacífica para los presos políticos que estaban en La Model.

Daba charlas hasta que se disolvían, no era tanto un meeting, una manifestación, sino que era un transmitir desde allí, desde donde él estaba. Protestanto porque había presos políticos. Mucha gente se acercó, iba a verle hablar, a darle comida, a darle apoyo al señor Xirinacs.

Y es todo un símbolo de esta lucha débil que había en ese momento porque ni nos lo creíamos ni sentíamos ni sabíamos por lo que teníamos que luchar.

El tema droga, ¿podrías explicar alguna política de hoy en día? Por ejemplo, tema marihuana…

Ayer se legalizó. Como médico, no puedo estar a favor de la droga. Como persona, tampoco. Desgraciadamente, tengo experiencias cercanas del grupo en que nos desarrollábamos de adolescentes que murieron por la droga.

Una compañera en concreto que recuerdo cómo acabó prostituyéndose con 17 años por culpa de la droga.

Esto, evidentemente, impacta y no se me ocurriría probarla ni puedo aceptarla.

Es cierto que hay asociaciones y que, precisamente, escuchaba hoy en las notícias que se ha aprobado un reglamento para las asociaciones, para los clubs canábicos.

El cannabis tiene propiedades médicas demostradas importantes. Por ejemplo, en pacientes oncológicos. Pero, para mí, debería ser un medicamento, no algo que se pudiera regular. Y, como disfrute, hay una afectación neuronal que no estoy dispuesto a aceptar, como médico, que la gente pueda tomarla.

Es cierto que tenemos otras drogas que están toleradas como el alcohol o el tabaco, pero no estoy a favor.

Antes me habéis hecho una pregunta respecto cómo ha evolucionado la droga en la ciudad. Es cierto que la apertura de centros de dosificación de metadona había supuesto un descenso importante en la posibilidad de tratamiento de aquellos pacientes que estaban enganchados a la heroína, al caballo.

Y que, el hecho de que se dosificase, que se pudiese tener un apoyo emocional y que se dosificase la dosis a este paciente, a este enfermo, debía de disminuir el número de adictos en la ciudad.

Pregunta que comentes sobre lo que pasó hace un mes con todo el tema de la independencia, de las urnas.

¿Lo leo? ¿Quieres que lo lea del teléfono?

La pregunta sería en referencia a las urnas, ¿no?

En este momento, hay una firme postura del gobierno para impedir que ejerzamos nuestro derecho democrático a votar.

Evidentemente, se está convirtiendo en una partida de ajedrez. El gobierno catalán, el presidente Puigdemont, siguiendo el mandato de su parlamento, en su mayoría, decidió que debe celebrarse una votación para la independencia, un referendum y el gobierno central no nos deja. Y tiene que impedir hacerlo de alguna manera.

¿Cómo lo hace? De entrada, persiguiendo a cualquier tipo de organización relacionada, por ejemplo, la de la compra de las urnas.

Esta mañana me ha llegado esto, creo que puede ser simpático, si me permitís, os leo.

Que rule, que rule, ¿Urnas? ¿Cuántas le pongo, señora? Os lo explicaré, ya que resulta muy sencillo. Una, para adquirir un bien o un servicio de más de 18.000 euros, la Generalitat tiene que abrir, necesariamente, un concurso con toda la empresa que lo desee y puede presentarse para conseguir el encargo.

Dos, la Generalitat abrió un concurso, adquirió 8.000 urnas y se presentaron dos empresas.

Tres, la fiscalía, interpretando que las urnas servirían para realizar un acto delictivo (con las urnas, a veces, se hacen referendums) presenta una querella contra nuestra consejera de la gobernación, Meritxell Borràs, y así, impedir la compra.

Cuatro, la Generalitat decide dejar el concurso exento de ganador por motivos técnicos.

Cinco, si no hay concurso, no hay urnas. Y si no hay urnas, no hay posibilidad de delito. Por lo tanto, la fiscalía tiene que retirar la querella o haría el ridícilo al querellarse por un concurso desierto.

Seis, como en fase de concurso, ninguna empresa ha cumplido con los requisitos por optar a la fabricación y a la venta de las urnas, la Generalitat ahora tiene todo el derecho de comprarlas a quien quiera, donde quiera y cuando quiera sin ruido mediático y de manera diáfana y sutil.

El día 1 de octubre, por arte de magia, saldrán unas urnas de cuatro almacenes por rincones de Catalunya invadiendo colegios y sus electorales.

Es una partida de ajedrez. La partida ha empezado y se debe poner fin.

¿Cómo se pude diferenciar la comunidad autónoma catalana actual de una nación independiente en economía, cultura, etc?

En realidad, yo creo que, de entrada, no iríamos a mejor.

Habrá un tiempo de transición en estructuras de Estado, en crear nuevas relaciones como un nuevo país, que será complicado.

Pero aún y así, es lo que queremos.

Lo queremos porque, cuando se te ataca a aquello que es tuyo y que está tan dentro tuyo, no puede haber otra necesidad que la de irse.

Y cuando hablo de lo tuyo, es, por ejemplo, la lengua.

Lo han hecho históricamente y el catalán ha sobrevivido. No pueden atacar al catalán, que es el vehículo con el que hablas con tu familia, con tu madre, es tu lengua materna.

Lo atacan, intentan minimizarlo, cuando lo que tienes que hacer es intentar que sobreviva porque es una lengua minoritaria y puede desaparecer.

Y así con tantas otras cosas. Cuando intentan menospreciarte. Cuando tienes un carácter emprendedor y te cortan las alas, no te queda más remedio que querer ser tú. Y, para querer ser tú, no puedo estar donde estoy, tengo que irme.

En realidad, el cambio es importante. Y no es un cambio económico, es un cambio de identidad. Yo quiero construir un país de libertad. Un país donde la corrupción sea impulsada, castigada. Y no puedo conseguirlo en el Estado en el que estoy ahora mismo. Y hay corruptos aquí, y tanto que sí. En todos los lugares donde haya oportunidades, habrá corruptos.

Cada uno de nosotros somos pequeños corruptos cuando intentamos ahorrar aquello que nos toca pagar correctamente, coherentemente, a hacienda.

Y entonces, esta posibilidad, cuando alguien lo tiene más fácil con otro cargo político o con alguien de otro nivel, es fácil que acabe siéndolo.

Pues un país que sea capaz de controlar eso.

Que luche por las libertades, que luche para aceptar que los demás deben ser ayudados pero que a mí se me permita tirar hacia adelante. Y donde tenga un país de oportunidades, un país diferente, que sea mi país, que sea lo que me refleja a mí como algo identitario.

¿Para qué molestarte en ser un estado independiente cuando hace tantos años que has sido parte de España?

Voy veinte años atrás, yo era de Castelldefels, era donde vivía. Después, de Barcelona, después catalán, después español, después europeo, después ciudadano del mundo.

Hoy en día, necesito ser catalán. Seguiré perteneciendo a la comunidad europea, seguiré siendo de Vilassar, que es donde vivo ahora. Y seguiré siendo ciudadano del mundo.

Pero no puedo ser español. No puedo ser español y me gusta, tengo muchos amigos y familiares fuera, pero no puedo ser español.

Primero porque tengo mucho más conocimiento.

Segundo, porque, hoy en día, me veo ofendido, no querido e insultado.

Tengo la suerte de haber viajado muchísimo por el país por el tema de trabajo y, cuando escuchas a las emisoras de radio de todas las campañas que, desde los últimos 7 o 10 días, se hacen en contra de Cataluña, uno no quiere estar ahí. Yo no quiero estar donde no me quieren. Y no me quieren.

Me toman por ladrón y dan por hecho que les robo. Parten de la base de que Cataluña creció porque hubo mucha inmigración.

Yo no quiero estar en un país en el que se me insulta, se me ultraja y no se me reconoce.

Y seguiré siendo amigo de mis amigos españoles, que tengo muchos, y espero que ellos también me acepten como a tal pero siendo catalán.

¿Hay algún otro ejemplo, como el corredor del mediterráneo, de la incompetencia del gobierno?

Aquí se mezclan dos cosas. Se mezcla el interés económico de robar. Es decir, de meterse dinero en el bolsillo por todos los proyectos estúpidos y que no han llevado a nada.

Con este intento de fastidiar continuamente a un país que te impulsa, que es el motor. Hablo de Cataluña, es el motor de todo un Estado como ha sido, históricamente, entre Cataluña y España.

Cuando tienes un aeropuerto en Catellón donde aterrizan aviones de juguete, donde tienes estaciones de AVE porque las que pasan dieciséis personas al día y, en cambio, aquí, cada día, por un déficit incompleto, además. Es decir, se aprobó que hubiese presupuestos para la red de Rodalías y no se han llevado.

Y, cada día, la gente está en atascos, llega tarde, no puede coger el tren porque se juega el trabajo, porque llega tarde cada día. O sale una hora antes de casa para llegar al trabajo porque nuestra red ferroviária es penosa. Cuando se gastan miles de millones en otras inversiones ferroviárias que no llevan a ningún lado, evidentemente, es en detrimento de nuestra calidad.

El ejemplo del centralismo está también en la red viária. Sales de Madrid y, a menos que te pongas en uno especial, un M50, creo recordar, tienes un peaje.

Puedes ir a Zaragoza por una autovía de dos carriles, donde puedes superar los límites de velocidad actuales sin ningún peligro ni problema. Es más, años atrás, íbamos muy rápido a Madrid sin pagar peaje hasta 300 kilómetros de distancia.

Aquí lo pagamos a treinta. Es decir, a treinta kilómetros de la ciudad, salgas por donde salgas.

O te vas a una nacional a atravesar pueblo, pueblo y pueblo, o estás pagando en Martorell, en Premià, en los túneles de Vallvidrera.

Eso es injusto, es incorrecto. Porque un país que es proveedor nato de bienes en el Estado y en Europa, tenemos que estar en menos condiciones.

Nosotros tenemos un nivel de vida mucho más caro, es decir, vivir en Barcelona es mucho más caro que vivir en Almería, en Málaga no sé, o en Valencia, por ejemplo.

Nosotros pagamos más por el agua, más por la vivienda, mucho más caro. Y, en cambio, tenemos menos contraprestaciones.

Cuando de golpe tienes los libros de texto gratis en otra comunidad.

Mira, en cosas tan tontas como que, juraría que es en Andalucía, el cambio de sexo, las personas transexuales, eso lo paga la administración.

Aquí no. ¿Por qué? Cuando eres productor nato de todos estos bienes o de estos servicios y resulta que no los tienes.

Yo no digo que ganemos cuando nos vayamos, o sea, que tengamos más dinero cuando salgamos de este Estado. Lo que sé es que este Estado no me quiere.

Y, más allá de que la historia me lleva a que a no tendría que estar en este Estado, hoy es porque ya no me quiere.

La pregunta, antes decía, Después de tantos años estando juntos, ¿para qué me quiero separar?

Es que no olvidemos de que nosotros somos un país conquistado. Somos un país que resistió, rodeados por las tropas durante muchas semanas hasta que, al final, nos conquistaron.

Nosotros no queríamos pertenecer a este país. No queríamos ser españoles, fuimos conquistados hace 300 años. Perdimos en 1714. Nosotros, el 11 de septiembre, celebramos una derrota. Y ya es hora de reestablecer esta derrota y de que nos dejen ser un pueblo como tal y que nos dejen ser una identidad como tal. Que nos dejen ser catalanes, que es lo que somos.

Nosotros y cualquiera que quiera sentirse catalán aquí.

Pregunta sobre, por ejemplo, los vascos tenían a ETA…

Aquí teníamos Terra Lliure.

En inglés es posible que una palabra sea inteligencia. Pero en catalán, la palabra es seny. En castellano, cordura.

La violencia es…

La violencia es un símbolo de inmadurez. Es un símbolo de creer que las cosas se pueden conseguir a la fuerza y el pueblo catalán cree que las cosas se consiguen con seny. Haciendo las cosas como es debido.

Desgraciadamente, cada una de estas manifestaciones pacíficas, familiares, donde la gente va con el cochecito con su bebé porque tiene el sentimiento de manifestar que quiere ser catalán, que solo quiere ser catalán.

Hay un fenómeno de disturbio que no sé si es la palabra correcta. De estropear esa manifestación y, gente que está en contra, viene a simular que se queman banderas españolas, que se quema mobiliario urbano, que genera violencia, que a este le ha pegado un grupo de independentistas.

Y esto está pasando en las manifestaciones donde hay indicadores muy claros de quién las organiza, la Assamblea Nacional de Catalunya diciendo que no caigan en la provocación de entrar en eso.

Porque es una provocación para enseñar al mundo que no somos pacíficos, que somos violentos. Y, a pesar de esto, la violencia pacífica es nula.

Los altercados en la calle, los daños hechos al mobiliario urbano, son nulos. Es más, la limpieza posterior a una manifestación de este tipo, que es un acto festivo, es prácticamente impecable.

Es decir, no se tienen que recoger toneladas de latas y de emboltorios de bocadillo después de una manifestación de este tipo, la ciudad queda prácticamente limpia. El civismo, el seny, es lo que da esto a nuestra civilización, a nuestro pueblo.