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Laia Otero

Entrevistado el 11 de enero de 2018 para la serie documental Catalunya Barcelona .

Me llamo Laia Otero. Actualmente, trabajo en el departamento de comunicación de una entidad del tercer sector que se dedica a estudiar otras entidades del tercer sector.

Soy una apasionada de la comunicación, he trabajado en la comunicación en empresas durante bastante tiempo ya. También estoy interesada en la política, siempre me he mantenido informada, sobre todo por mi bagaje como periodista pero también por interés propio.

¿Cuál es tu opinión sobre la independencia catalana?

Mi opinión es que, ahora mismo, la independencia de Cataluña es algo que me entusiasma bastante, creo que es muy interesante, que es un momento político en el que me alegra mucho estar.

Y, realmente, a mí me gustaría que se convirtiese en realidad, aunque no lo veo demasiado claro ahora mismo.

¿Cómo ves la diferencia entre tu generación respecto a la independencia y aal catalanismo y el punto de vista de la generación de tus padres, por ejemplo?

Bueno, en mi caso, creo que se puede aplicar generalmente también, pero digamos que yo tengo una visión más entusiasta; creo que los jóvenes tenemos más ganas de cambio y de transformación social. Por lo tanto, podemos estar más a favor de este proceso.

Y en el caso de las generaciones anteriores, de la de mis padres, son un poco más reticentes porque yo creo que, a parte de que con la edad está más o menos demostrado que se llega a cierto tipo de conservadurismo, mis padres dependen de las pensiones, están jubilados ahora mismo y así, un cambio político de este tipo les provoca inseguridad sobre si cobrarán sus pensiones o no.

Por lo tanto, digamos que no están muy entusiasmados con la idea de este tipo de cambio.

Digamos que yo creo que, en general, las personas de generaciones anteriores, más grandes, son más ‘pro-establishment’, por decirlo de alguna forma. Las nuevas generaciones queremos provocar una ruptura con el estado español, en este caso.

¿Tienes alguna historia que te hayan explicado o que te haya llegado sobre cómo se vivía en tiempos de Franco?

Sí… Muchas.

Mis padres eran muy activos políticamente. Estaban en la resistencia anti-franquista en diferentes movimientos políticos.

Mi madre militaba en el PORE, que era una de las ramas trotskistas de la época.

Y mi padre también estaba muy vinculado a movimientos libertarios dentro de Barcelona.

Y me han explicado, sobre todo, acciones políticas que hacían, de cómo hacían las quedadas… Diferentes tipos de quedadas. Una, por ejemplo, que me hace mucha gracia es cómo decidían un lugar, todo el mundo estaba disimulando, en una estación de tren, por ejemplo, todo el mundo hacía ver que iba a lo suyo y, en un momento, alguien cogía un silbato, lo hacía sonar y todo el mundo corría, se lanzaban papeletas con las consignas, con el manifiesto del momento y después se dedicaban a repartirlas, a tirarlas, hasta que se oía otro silbato y todos se dispersaban y volvían a sus sitios.

También me han explicado muchas veces cómo han corrigo delante de la policía, delante de los grises, que se llamaban, para huir de la posible represión por participar en manifestaciones porque el derecho a reunión estaba prohibido, el derecho a manifestación. Y por lo tanto, cada vez que hacían alguna acción política, sufrían porque la policía pudiese cogerles y llevarles a prisión.

Por lo tanto, me han explicado muchas historias de este tipo.

Y después, me gustaría compartir una historia que me parece especialmente destacable.

Y es que mi padre, en esa época, tenía un aspecto bastante curioso, llevaba una larga barba, el pelo bastante largo, con gafas.

Y, una vez, estaba caminando por su barrio, él vivía en Nou Barris y allí paró un coche de la policía, le cogieron, le metieron dentro del coche sin darle ningún tipo de explicación, él no sabía adónde iban. Pararon en una farmacia y le enseñaron al farmacéutico y le preguntaron ¿Es este? y el farmacéutico dijo que no y le dejaron allí y se fueron.

Y él se quedó allí muy sorprendido, con bastante miedo en el cuerpo.

Y era porque estaban buscando a Txiki, que era un etarra de la época, y supongo que se parecían bastante.

Es decir, que realmente, fue una suerte que el farmacéutico no se confundiese y no dijese que era él porque después le fusilaron [a Txiki].

Por lo tanto, si no hubiese tenido esa suerte, yo no estaría aquí.

 

Yo creo que puede haber dos razones.

Por un lado, puede ser que parte de esta gente que hace esta afirmación sea gente que tiene un nivel de vida bastante alto, que tiene negocios… Que seguramente tienen mucho vínculo con el resto del Estado y que el hecho de estar dentro de un Estado dentro de la Unión Europea les beneficia.

Por lo tanto, considero que es que aunque se sientan catalanes, una vez más, vuelvo a remitirme a lo que he hablado antes sobre las generaciones anteriores, que es el miedo a la ruptura, el miedo al qué pasará en el momento en que se declare una independencia; es un escenario totalmente incierto.

Así, sobre todo la gente que tiene dependencias de alguna forma, ya sea como en el caso de mis padres por una pensión de jubilación, como por negocios o empresas que tengan.

Entiendo que el escenario de un país independiente no sea algo que ellos deseen porque creen que sería algo negativo para mantener su nivel de vida.

Y así, la ruptura no es algo que ellos deseen.

Por otro lado, también entiendo que hay gente que puede considerar que la creación de un Estado nuevo no sea una solución a nada. Que la creación de más fronteras signifique… Muchas veces, desde el discurso independentista lo que se está vendiendo un poco es que un nuevo Estado significaría muchas mejoras para la sociedad.

Por ejemplo, leyes que se han aprobado en el Parlament y que después, desde el Estado español se han tirado para atrás, son argumentos a favor de la independencia.

Entonces, entiendo que hay personas que creen que por… A veces, yo también me encuentro en esta posición. No tengo una posición firme, voy fluyendo un poco. Estas personas creen que para crear un Estado neo-liberal capitalista dentro de la Unión Europea igual que el español, tampoco tiene mucho sentido hacerlo.

Digamos que para estar en un Estado igual no hace falta separarse.

¿Tienes alguna historia o algún conocimiento sobre el 20 de septiembre? Cuando la Guardia Civil llegó y arrestó a diferentes oficiales del gobierno catalán y quitó la propaganda pro-independencia de algunos locales, los locales de imprenta…

Bueno, yo no estuve en la calle ese día pero supongo que, como mucha gente, lo viví desde los medios de comunicación, desde la radio en mi caso, muchos otros seguramente lo seguirían por televisión.

Y recuerdo que fueron momentos tensos de no saber qué estaba pasando y de preguntarnos el porqué de este tipo de represión.

Bueno, el porqué exactamente no, porque sí que estaba claro que era porque había la voluntad de hacer un referendum y eso el Estado español no lo quería permitir.

Pero sí que recuerdo la tensión que sentía cuando escuchaba todo lo que estaba pasando.

También recuerdo ver videos de la concentración delante del local de las CUP, donde quisieron entrar para, también, retirar propaganda pero no lo consiguieron porque no tenían una orden.

Y como había mucha gente… Yo también me planteé ir hasta allí pero estaba trabajando y al final no pude… Digamos que cuando fue el momento, ya se había diluido.

Pero recuerdo la concentración, recuerdo que la gente estaba bastante enfadada y pensando que qué era eso. Que no era propio de un Estado de derecho el detener a alguien por querer hacer una votación.

Y además, a alguien que está en la consejería de economía, que digamos que es bastante importante para una comunidad autónoma, en este caso, o para un Estado.

¿Qué es la Ley Mordaza y cómo crees que afecta al periodismo?

La Ley Mordaza es una ley que aprobó el Partido Popular y que, realmente, es una ley de censura lamentable que más que al periodismo, aunque también le afecta, afecta, sobre todo, a los activistas.

Es una ley contra la que Green Peace protestó muchísimo porque ellos hacen muchos actos en edificios, por ejemplo, esto de que escalan un edificio y cuelgan un cartel.

Este tipo de acciones están penadas por la Ley Mordaza.

Después, con la aparición de los Smartphones y todo eso, hay un movimiento muy grande de, cuando se ve una agresión policial, grabar a los policías para denunciar dicha agresión.

Con la Ley Mordaza, pueden caer multas por grabar a un policía y, por tanto, no puedes grabar una agresión para denunciarla, entonces, nos quedábamos como huérfanos de nuestra arma de defensa contra la violencia del Estado.

Si ya teníamos pocas armas porque la palabra del policía siempre vale más, con esta ley teníamos todavía menos poder, digamos.

Y después, toda la represión a través de las redes sociales, que no tiene ningún sentido. No se ha visto algo así en ningún estado, ni europeo ni occidental, que es poner multas o penas de prisión a personas por escribir en Twitter, por ejemplo.

O a artistas por hacer una expresión artística como el famoso caso de los titiriteros, que fue a raíz de esta ley, se les hizo el juicio porque se les había denunciado por hacer una obra de teatro con títeres haciendo burla de la policía, de la iglesia, del rey…

Digamos, lo que han hecho toda la vida los humoristas políticos.

Pues esta gente tuvo graves consecuencias por expresarse artísticamente.

También ha habido casos de músicos, de raperos, que han sido detenidos por las letras que han hecho.

También publicaciones, ‘El Jueves’, que es una revista satírica muy conocida en España, ha tenido que retirar la revista un par de veces, ha tenido que presentarse a juicios.

Para mí, simplemente, es una muestra de lo poco democrático que es el gobierno actual del Partido Popular en España y del tipo de leyes que hacen para coartar la libertad de expresión, además, de la gente que les interesa.

Porque cuando ha habido denuncias de ataques fascistas, digamos, de desear la muerte a gente que defendía ciertas cosas más de izquierdas, no ha habido ningún tipo de consecuencias.

Por lo tanto, no es solo una ley que coarta la libertad de expresión en general, sino que coarta la libertad de expresión a cierto tipo de población.

¿Por qué hay gente que lleva lacitos amarillos ahora?

El lazo amarillo es un símbolo para pedir la libertad de los presos políticos de Cataluña que fueron detenidos a raíz del proceso de independencia de Cataluña.

Actualmente, están en prisión los Jordis, Puigcercós… No, está Junqueras, los Jordis, y también el de economía… ¿Cómo se llama?

Bueno, actualmente tenemos presos políticos debido al proceso de independencia por facilitar la votación del 1 de octubre, tenemos a dos personas que no pertenecen a ningún partido político, que son los Jordis, pertenecen a asociaciones de gente, la ANC y Òmnium, que son plataformas organizadas por civiles.

Después también se han añadido partidos políticos e, incluso, creo que asociaciones, empresas, ayuntamientos…

Pero es de base popular, por lo tanto, la gente está muy indignada de que esta gente esté en prisión. Además, tienen familia e hijos… Y están en prisión preventiva, es decir, no les han dado la oportunidad de pagar una fianza a la espera de juicio, sino que tienen que permanecer en prisión.

Y bueno, cuando vas por las calles de Barcelona, en este caso, puedes ver a muchísima gente bien con lazos amarillos o bien con pañuelos de color amarillo.

Y aquí vemos la expresión de indignación de la gente.

¿Has participado en alguna manifestación? Y si es así, ¿podrías explicarnos alguna anécdota que ponga a la audiencia en el punte de vista que se tiene estando allí?

Participé en la manifestación del día 2 de octubre, después de la represión que sufrió la gente por votar, por ir a votar.

Y la verdad es que fue una manifestación impresionante.

Yo estoy acostumbrada a ir a manifestaciones y, normalmente, somos cuatro gatos.

Por lo tanto, para mí, fue muy emotivo ir a una manifestación tan y tan multitudinaria.

Recuerdo que fuimos a los Jardinets de Gràcia, que está encima del centro de Barcelona, y no nos podíamos mover.

Estuvimos esperando y esperando a ver si la manifestación avanzaba y no había manera.

Y al final nos colamos como pudimos para intentar avanzar y no quedarnos allí porque queríamos caminar un rato y avanzar con la manifestación, digamos.

Pero no es que empezásemos a caminar porque la manifestación avanzase, sino que fuimos moviéndonos por los laterales para poder llegar a las zonas en las que la gente ya estaba caminando.

Y de anécdotas curiosas, por ejemplo, algo muy bonito que pasó fue que, en la manifestación, había un chico con una bandera de España colgada a modo de capa, digamos, y llevaba un cartel que decía ‘Rajoy, me siento español pero no estoy a favor de la violencia’.

Aquel día salió… Mira, se me ponen los pelos de punta.

Ese día la gente salió masivamente no solo para pedir la independencia aunque, obviamente, se oyeron muchos gritos de independencia, pero sobre todo, para condenar la represión totalmente fuera de lugar que sufrieron personas mayores, la gente que iba a votar pacíficamente y que, a parte de contadas excepciones, no ejerció ningún tipo de violencia el 1 de octubre.

Sí que es verdad que se han visto imágenes de algún coche de policía vandalizado pero la norma general fue gente con papeletas contra porras.

Por lo tanto, fue una manifestación muy emotiva, multitudinaria y de la que tengo muy buen recuerdo.

¿Cuál fue tu experiencia en la votación del 1 de octubre?

Yo, aunque vivo en Barcelona, todavía estoy empadronada en Cerdanyola del Vallés, una ciudad que está dertás de la montaña de Collserola, al lado de Barcelona.

Y fui allí para votar en mi colegio electoral.

Y Recuerdo que fui a votar por la mañana, después volví a casa de mis padres, comí con ellos y empecé a recibir un alud de noticias y de imágenes de lo que estaba pasando en Barcelona y en otros pueblos, además, en pueblos muy pequeños de Cataluña donde se estaban produciendo escenas de violencia muy graves y que, realmente, se te encogía el corazón cuando las veías.

Y recuerdo estar muy, muy intranquila y pensar ‘yo no puedo quedarme en casa… no puedo quedarme en casa mientras les están haciendo todo esto a mis conciudadanos’.

Así, yo fui por la tarde, después de comer. Fui a los diferentes colegios electorales de Cerdanyola, hice un poco de ruta porque todavía estábamos con la incerteza de no saber si aparecería o no la policía porque la Guardia Civil no seguía ningún tipo de criterio al ir o no a una ciudad.

Y por lo tanto, había mucha gente en todos los colegios electorales protegiéndolos, es decir, haciendo barrera humana, formando cadenas para que no pasaran.

Recuerdo estar en un colegio de Cerdanyola y escuchar rumores de que venía la policía, así que formamos una fila entre todos, cogiéndonos de los brazos para evitar que entrasen y se llevasen las urnas.

Al final no vino la policía a Cerdanyola, fue una jornada tranquila, no vino nadie pero sí que se palpaba esta tensión.

Y yo sí que notaba, en todas las escuelas en las que estuve, cómo todo el mundo estaba, por un lado, contento, ilusionado con todo el proceso porque además se había implicado muchísima gente, pero por otro lado, con un poco de miedo de que pudiera pasar algo parecido a las imágenes que todas las personas que estábamos allí habíamos visto de una forma u otra.

¿Tienes alguna anécdota de amigos durante la experiencia de la votación?

Pues sí, la verdad es que todos mis amigos participaron de una forma u otra.

Tengo amigos que se quedaron a dormir en las escuelas.

Recuerdo que una amiga fue a la escuela que hay en Travessera de les Corts por la noche, al anochecer, y crearon una especie de código por si había algún policía secreta por allí.

Y dijeron “esta noche haremos tres juegos” y lo dividieron por horas, no recuerdo exactamente cuáles eran, pero, por ejemplo, de 8 a 12 jugaremos al parchís, y eso significaba que quien quisiera jugar al parchís, que venga aquí, entonces la gente que se quedaba de 8 a 12, iba hacia allí.

De 12 a 5 jugaremos al póker, entonces, la gente que ‘jugaba al póker’, iba hacia allí.

Y después, de 6 a la hora que sea, había otro juego y tenían que llevar merienda para la gente que se había quedado a dormir y todo eso.

Y después, tengo dos amigos que viven en Barcelona. Uno vive cerca del Hospital de Sant Pau y está muy cerca de un colegio, y me explicaba que él se despertó a las 6 o a las 7 de la mañana por los aplausos y los gritos de ‘votarem, votarem’.

Y decía que bueno, dentro de la parte negativa de que te despierten un domingo, le hizo mucha gracia la ilusión con la que todo el mundo vivía esos momentos.

Y después, tengo otro amigo que estaba en la calle industria, cerca de la Sagrada Familia y que se iba moviendo entre dos escuelas, estaban muy cerca la una de la otra, y lo hacía porque se iban acercando forgones de policía.

Y me explicaba que él supone que no cargaron al ver la cantidad de gente que estaba protegiendo las escuelas que, además, al estar tan cerca, la gente se iba moviendo de un colegio al otro.

Él cree que no cargaron por eso, porque sí que se habían acercado los furgones de policía pero no llegaron a salir en ningún momento, por suerte, pero sí que recuerda la tensión de ir de una escuela a otra.

Y también me decía que, a modo de anécdota, él estaba allí, se quedó a dormir en la escuela, y llevaba allí desde primera hora de la mañana y se enteró de que habían llegado las urnas porque todo el mundo empezó a aplaudir pero que, aun y estando en la escuela, él no vio en ningún momento cómo las entraban a la escuela.

Y es curioso porque esto demuestra hasta qué punto tenían todo pensado y tan bien preparado.

¿Por qué fueron tantos catalanes a Bélgica durante la primera semana de diciembre?

Fueron a Bélgica porque una de las cosas más importantes que necesita un Estado que quiere ser independiente es el reconocimiento internacional.

Y, después de la declaración de independencia que se hizo, no recibimos reconocimiento de, prácticamente, ningún país.

Por lo tanto, por un lado, era una muestra de fuerza, precisamente en Bruselas porque allí está la sede de la Unión Europea, era una petición de este reconocimiento internacional, como mínimo, de los Estados de la Unión Europea, que son los que tenemos más cerca.

Y también como apoyo al actual presidente de la Generalitat, que es Carles Puigdemont, que a causa de la persecución judicial que está sufriendo en el Estado español, se fue a Bruselas para evitar ser detenido como lo han sido otros políticos.

¿Podrías hablar de las reacciones de la Comunidad Política Europea desde que empezó la crisis del referendum?

Pues la verdad es que las reacciones han sido muy conservadores, apoyando al Estado español y a su presidente, Mariano Rajoy.

Prácticamente, no hemos recibido ningún reconocimiento.

Sí que es verdad que algunos ministros de algunos países han pedido que sea un debate. Sí que se debatió, si no recuerdo mal, en el Parlamento de Flandes, que también es una zona que tiene diferencias culturales con el país en el que se encuentra.

También, creo que se debatió en el Parlamento de Escocia, que también es una zona en la que una parte de la población tiene aspiraciones de convertirse en un Estado propio.

Así, digamos que las reacciones más positivas fueron por parte de regiones que pueden empatizar más con la situación catalana.

Pero el resto de Estados europeos… Algunos sí que condenaron la violencia con la que se recibió a los votantes el 1 de octubre pero ninguno ha hecho una declaración desafiante hacia el gobierno español, sino al contrario, han sido más bien declaraciones de apoyo.

¿Podrías explicarnos tu experiencia durante las elecciones del 21 de diciembre?

Fue una experiencia tranquila y normal, supongo que porque como estas elecciones las convocó el Estado español, no enviaron a ningún policía a reprimir a nadie y, por lo tanto, no hubo ningún problema en absoluto.

Bueno, a parte de esto, después seguí el escrutinio de las votaciones con bastante interés.

Me pareció destacable el nivel de participación, que ascendió hasta un 80 por ciento, lo cual es muchísimo.

Normalmente, no hay tanta participación en las elecciones. Realmente, este era un tema que interesaba.

Y también se ha demostrado con las personas que han recibido más votos. Partidos que no se han posicionado, como puede ser En Comú Podem, que decidió que su discurso era ‘Ni independencia, ni 155’, que es el artículo que el Estado español ha aplicado en Cataluña y que implica la intervención económica de la comunidad autónoma.

Digamos que condenaban las dos vías.

Y este partido ha tenido un descenso muy importante en votos.

Quienes han ganado en votos han sido, por un lado, Ciutadans, que es un partido bastante de derechas, más de derechas de lo que la gente se piensa, creo, y claramente, apostaban por la unión de España, que no hubiese independencia, entre muchas más políticas de derechas.

Lo que me pareció muy triste es que en barrios obreros, de gente proletaria, se votara a un partido que, realmente, va en contra de sus intereses.

Y después, por otro lado, es cierto que el independentismo ganó, no ganó las elecciones un partido independentista porque estaban divididos en tres partidos: ERC… perdón, es que han cambiado tanto de nombre que… PdeCat, sí, y la CUP.

Entonces, sumando estas tres fuerzas políticas, sí que han ganado las elecciones sobradamente, digamos.

Pero bueno, la verdad es que a mí me ha parecido un poco… Me sorprendió muchísimo y creo que a todo el mundo que PdeCat tuviese tantos votos, se esperaba que ERC fuese la primera fuerza independentista en lugar de PdeCat.

Y debo decir que esto me decepcionó un poco porque PdeCat es, claramente, más de derechas que ERC y, por lo tanto, para mí fue una demostración de que este movimiento no está pendiente de temas sociales y que se está votando más a derechas que a izquierdas.

La CUP, que es el partido más de izquierda radical, por ejemplo, también bajó en votos.

Aún así, los partidos independentistas siguen teniendo una mayoría parlamentaria. ¿Qué crees que pasará a partir de ahora?

Pues la verdad es que no lo sé, puedo especular pero no tengo ni idea de qué pasará.

Pienso que si alguien dice que sabe qué pasará, miente porque estamos en una situación totalmente desconocida y no se puede predecir.

Pero bueno, mi lado negativo piensa que todo seguirá igual, que la represión funcionará, porque además, hace poco dimitió el presidente de PdeCat, Artur Mas, que fue, en su momento, el líder de Convergència Democràtica, que era como se llamaba antes, e inició todo este proceso de independencia y dijo que el independentismo no tenía fuerza suficiente como para imponerse.

Así, digamos que este movimiento es bastante desalentador para mí y creo que si tuviese que decir algo, diría que no terminaremos viendo la independencia, al menos a corto plazo.

Tirando un par de años atrás, ¿podrías explicar de qué iba el movimiento del 15M y cuál es tu experiencia personal en este contexto?

Pues el 15M fue un movimiento popular que surgió un poco por sorpresa, creo que a todos nos sorprendió mucho pero fue, desde mi punto de vista, un movimiento muy bonito.

En este caso, sí que era un movimiento muy de izquierdas que reclamaba una agenda social dentro de la agenda política, que lo que quería…

Desde un principio, surgió sobre todo de movimientos como la PAH, que es la plataforma anti desahucios, que lo que reclamaba era que no podía ser que empresas que tenían muchos inmuebles en Barcelona, o que los bancos se quedasen con las casas de la gente y les echaran porque, con la crisis, mucha gente se había quedado sin trabajo y no podía pagar la hipoteca o el alquiler.

Y así, lo que hacían los bancos era echarlos de sus casas a través del procedimiento judicial, obviamente, y después, estas casas o bien se quedaban vacías, o bien se volvían a poner en venta.

Y además, las personas que habían sido desalojadas de su casa heredaban la deuda que tenían con el banco.

Este fue uno de los motores de este movimiento cuyo lema era ‘ni gente sin casa, ni casas sin gente’. El problema no es que no haya espacio, es un problema de especulación mobiliaria, es un problema de que el precio de los pisos es muy alto, es la crisis económica, que los sueldos son muy bajos, que hay mucha gente que se está quedando sin trabajo y no se está haciendo nada para ayudarles.

Y después, había muchas demandas sociales, de mejoras de la sanidad. Aquí en España tenemos sanidad pública pero ha habido un empeoramiento de la calidad, se han cerrado plantas de hospital, las listas de espera son cada vez más largas, también, el Estado destina muy poco dinero a la educación pública, también era una de las reivindicaciones del movimiento, que no podía ser que hubiese niños que estaban teniendo clases en barracones porque no podían usar sus aulas porque no había una inversión para mejorarlas.

Y lo que se hizo, a modo de protesta, fue ocupar las plazas de las ciudades de todo el país, de toda España, en este caso.

Y recuerdo… Lo recuerdo muy vivamente porque en esa época yo era estudiante en la universidad y recuerdo que iba a trabajar por la mañana, después iba a la universidad y, cuando terminaba, iba a la asamblea que se hacía en la plaza del pueblo, la asamblea del 15M de Cerdanyola, entonces todavía vivía en Cerdanyola.

Y después, los fines de semana iba a dormir a Plaza Cataluña, en Barcelona, donde también se hacían asambleas, se dividían en comisiones para tomar decisiones y había un ambiente muy bonito, de protesta pero también intergeneracional, la gente mayor explicaba las luchas que habían tenido y la gente joven explicaba su experiencia de no encontrar trabajo, de tener…

Otra de las quejas también era que somos una generación que está muy preparada, que tiene carreras universitarias, tenemos másters y no estamos encontrando trabajo. Esta también era una de las reivindicaciones que se hacían.

Y bueno, fueron unos meses muy… muy bonitos y de esperanza política, que bueno, al final no diría que no ha desembocado en nada porque creo que mucha gente que no estaba implicada políticamente sí se implicó a raíz del 15M.

Pero sí que no se consiguió lo que queríamos, que era un cambio de gobierno y un cambio de la gente de política y de inversiones del Estado, que se invirtiese más en temas sociales y menos en el gasto militar.

Y en otros temas en los que se gastan todo el dinero a parte de toda la corrupción del partido que está en el poder ahora mismo, el Partido Popular, que es vergonzoso la de casos que han salido demostrando que esta gente ha robado dinero del Estado para quedárselo.

Y después nos dicen al pueblo que no hay dinero para invertir.

¿Podrías hablar de su conexión con Occupy Wall Street?

Recuerdo que además, poco después del surgimiento del 15M, en Estados Unidos apareció el movimiento Occupy Wall Street cuyo método de protesta era muy similar al del 15M, que consistía en ocupar espacios públicos y protestar de manera pacífica porque además, era algo que tenían en común los dos movimientos, que era gente cuya única resistencia era la de sus cuerpos, por lo tanto, no ejercían ningún tipo de violencia comparado con la represión que tuvieron después.

Porque tanto en Estados Unidos como aquí hubo represión por parte de la policía.

Y recuerdo que me hizo mucha ilusión porque pensé ‘creo que es la primera vez que nosotros hemos inspirado algo a Estados Unidos y no al revés’, normalmente, heredamos muchas cosas que vienen de Estados Unidos, toda la cultura nos llega aquí, a Europa en general.

Y, por una vez, nosotros iniciamos un movimiento político que, además, se contaminó a muchos otros países, entre ellos, Estados Unidos, y considero que, bueno… para mí fue absolutamente mágico.

Y, sin importar que se consiguiesen más o menos cosas, sí que se situó en la agenda política, estábamos en todos los medios de comunicación, tanto el 15M como Occupy Wall Street estaba en boca de todo el mundo, todo el mundo hablaba de esoo y se hablaba de las demandas que hacían, que era un poco la intención de los protestantes.

¿Podrías explicar qué era el Plan Bolonia y cuál fue su involucración en este proceso?

Pues cuando yo estaba en la universidad, creo… No recuerdo exactamente si estaba en segundo o en tercero de carrera, y hubo toda la implantación, la asignatura del Plan Bolonia, que era un plan de estudios universitarios que lo que hacía era igualar todos los estudios a nivel europeo.

Digamos que no había, hasta ese momento, ningún ley a nivel europeo sobre educación, y esta fue la primera.

Y recuerdo que fue… Hubo muchas protestas, sobre todo, en mi universidad, que es la Universidad Autónoma de Barcelona, que además, es una de las universidades más conocidas por su activismo político.

Recuerdo que cortábamos la autopista cada semana a modo de protesta.

Creo que estuvimos sin clase dos o tres meses.

Ocupamos todas las aulas, no dejábamos hacer clase o las clases que se hacían era para hablar del Plan Bolonia.

Se hicieron asambleas, se dormía allí, había… Bueno, cocinábamos allí.

Y recuerdo que aún y no haciendo clases, sí que fueron unos meses en lo que creo que todo el mundo aprendió muchísimo, sobre todo, de política, de democracia, de luchar por nuestros derechos.

Y bueno, el Plan Bolonia… Supongo que si alguien escucha que estábamos tan en contra quizás no lo entiende mucho, ¿no? Porque bueno, era un plan que lo que pretendía era crear grupos de clase reducidos. Teóricamente, ¿eh? Lo que ponía en el Plan Bolonia era grupos reducidos de clase que comportaba dedicar más horas de estudio en casa.

Se entendían unos créditos como que se hacía x horas en la universidad pero se sobreentendía que en casa también se hacía x horas de estudio e investigación.

Representaba que era un plan educativo para fomentar la investigación en casa, el estudio autónomo, digamos.

Y también estaba muy vinculado a las empresas.

Es decir, si las empresas tenían más demanda de profesionales en un campo, se abrían más plazas de profesionales en ese campo.

¿Pero qué significaba esto? Que si las empresas no requerían profesionales de otros campos, esas carreras o bien se eliminaban, o bien desaparecían. De hecho, ya han desaparecido algunas.

Básicamente, no tenían lugar en la universidad.

Entonces, nuestra protesta era por varios motivos.

Uno era que un cambio como este requería una inversión muy grande por parte del Estado para poder cumplir con todos los principios del Plan Bolonia que no se iba a hacer y, efectivamente, no se hizo.

El segundo motivo era que comportaba un aumento del precio de los créditos, las carreras universitarias han aumentado muchísimo su precio.

No sé… Supongo que les tendría que preguntar a mis padres, que fueron quienes me pagaron la carrera, pero no sé si hoy en día hubiese podido estudiar tal y como están los precios.

De hecho, han salido varias noticias de gente que ha tenido que dejar los estudios porque no los podía pagar, de gente que antes hubiese podido estudiar y ahora no puede.

Y por último, la mercantilización de la universidad.

Es decir, como decir que estábamos perdiendo el valor de la universidad por el conocimiento, ¿no? Todas las carreras de humanidades, que lo que incentiban es la filosofía, las humanidades y ampliar el conocimiento y la cultura no tienen cabida en las empresas, no tienen cabida en el capitalismo.

Y, por lo tanto, se eliminaban. Para nosotros, era muy fuerte que el capitalismo hubiese entrado de esa forma en una institución como lo es la universidad que, en teoría, está para adquirir conocimientos, no para…

El concepto que tenemos hoy en día de ‘no, no, se va a la universidad para después trabajar de’, bueno, pienso que sí que es verdad que se puede aprovechar lo que se estudia, que estos conocimientos proporcionan unas bases para, después, desempeñar determinadas labores.

Pero la universidad es algo más, ¿no? Y todo esta cosa de más que tiene de conocimiento, de cultura, de pensamiento crítico, la estaban eliminando.

Y por eso estuvimos protestando, una vez más, sin los resultados que queríamos, pero bueno, también fue una buena experiencia.

Has hablado de la Ley Mordaza. Hubo cierta censura que ocurrió en los días previos a las elecciones, de que no podían figurar ciertas cosas en la televisión pública. ¿Qué tipo de censura se impuso durante las jornadas previas a las elecciones?

Cuando se convocaron las elecciones, de hecho, con la aplicación del 155, una de las amenazas que hacía el Partido Popular era que junto con la intervención de la autonomía y de la economía, de las cuentas de la autonomía, también iban a intervenir los medios de comunicación públicos, es decir, Tv3 y Catalunya Ràdio.

Y por eso hubo muchas quejas. Es verdad que, en este sentido, sí que fueron a escala internacional, hubo toques de atención que dijeron bueno, esto es algo más.

Y finalmente, como mínimo, esta intervención no se produjo formalmente.

Pero sí que es verdad que se prohibió enseñar el color amarillo, los lazos amarillos que, como hemos comentado antes, eran en solidaridad por los presos políticos.

El Estado prohibió totalmente que estos símbolos se enseñasen en la televisión pública.

Y además, ocurrió algo que es polémico cada vez que hay elecciones y es el porcentaje de tiempo de pantalla.

Desde el comité electoral estatal se impone que, en época de campaña, los partidos deben aparecer en las noticias de los medios públicos en proporción al número de diputados que tienen.

Es decir, los partidos que actualmente tienen más diputados en el Parlament, tenían más tiempo y los que tenían menos, tenían menos tiempo.

Este método ha sido denunciado por periodistas de los medios de comunicación públicos en numerosas ocasiones.

De hecho, en época electoral, normalmente, no firman las pizas informativas como método de protesta por esto.

Pero digamos que además, en estas elecciones, fue mucho más exagerado de lo que era normalmente.

Cuando Tv3, que es la televisión pública catalana, hizo un seguimiento de la manifestación en Bruselas que, obviamente… Bueno, como periodista y dentro de los criterior periodísticos, yo considero que es un elemento noticiable y que debe aparecer en una televisión pública.

Si un sector de la población va a Bruselas a manifestarse, es algo que se tiene que cubrir.

Pues recibieron una denuncia del comité electoral y bueno, todavía se tiene que resolver esta demanda, pero estaban absolutamente controlados y cada cosa que se hacía en Tv3 o en Catalunya Ràdio tenía consecuencias, bien a través de declaraciones o incluso con demandas judiciales como en este caso.

A parte de esta, también hubo más pero digamos que esta fue la más flagrante porque además, después de la noticia de la manifestación, hicieron una noticia hablando de la campaña electoral de Ciutadans, de la del PP y del PSOE, que son los tres partidos claramente unionistas.

Pero aún y así, al Comité Electoral no le pareció suficiente. En Tv3 se ha recurrido la demanda diciendo que sí que habían cumplido con estas secciones que les obligan a hacer.

Pero incluso así, sin estar controlados formalmente, es decir, sin estarlo a través del artículo 155 tal y como querían hacer, sí que ha habido un control bastante escalofriante de lo que son los medios públicos.

Y una crítica constante, sobre todo, que me parece bastante penosa por parte de un gobierno que, además, lo que ha hecho es una televisión pública española totalmente partidista.

Cuando hubo el gobierno del PSOE, se intentó hacer cambios… Bueno, se hicieron cambios en cuanto a que los directores de la televisión pública no fuesen escogidos por los políticos, sino que hubiese otro método de decisión y que los políticos no tuviesen injerencia en los contenidos que se hacían.

Cuando ganó las elecciones el Partido Popular, todo esto cambió y actualmente, tenemos una televisión pública estatal totalmente penosa que, directamente, ignora los temas de actualidad política e interés general que no interesan al gobierno.

Así, querían hacer lo mismo con la televisión catalana.

Que no negaré que a veces sí que tiene un punto partidista a favor de la independencia pero es mucho más objetiva que Televisión Española, claramente.

Alguien tuvo problemas por poner algo sobre Carrero Blanco, ¿podrías hablarnos de los problemas de justicia que la gente tiene por publicar cosas de ese tema?

Dentro de la Ley Mordaza que ataca a los comentarios en Twitter, hay un tema bastante escalofriante que es la represión que ha habido contra una chica que se llama Cassandra [Vera], que publicó un tweet de broma sobre Carrero Blanco diciendo que era el primer astronauta español.

Os pongo un poco en contexto para que entendáis el porqué de la broma y la represión posterior.

Carrero Blanco tenía que ser el sustituto de Franco, el dictador, cuando muriese.

Franco ya tenía una edad y, de hecho, creo que ha sido de los pocos dictadores de Europa, si no el único, no, ha sido el único que ha muerto en la cama, nadie le echó, sino que murió en su cama gobernando España.

Y su substituto, su sucesor, era Carrero Blanco.

En esa época, la banda armada ETA estaba activa, que es una banda armada que lo que hacía era poner bombas y hacer atentados a modo de protesta para conseguir la independencia del País Vasco, pero sobre todo, en la época de Franco, digamos que era una resistencia violenta antifranquista, contra la dictadura.

E hicieron un atentado el 20 de diciembre.

El coche en el que iba Carrero Blanco, la bomba explotó bajo el coche y acabó… voló y acabó encima de un terrado.

Entonces, digamos que toda la vida se ha hecho broma de este hecho, he escuchado todas y cada una de las bromas posibles sobre esto.

¿Por qué se hace broma? A parte de que es algo que pasó hace muchos años, es porque estamos hablando de una persona que lo que hacía y lo que iba a hacer, sobre todo posteriormente, era reprimir al pueblo español, privar al Estado de democracia y continuar con una dictadura que, además, fue muy violenta y provocó más muertes después de la Guerra Civil que durante esta.

Es decir, no fue algo sin más, digamos.

Entonces, lo que he comentado antes. Es curioso Cómo hacer broma de este hecho que, realmente, ahora mismo no afecta a nadie, no se puede permitir, ¿no?

Llevaron a esta chica a juicio que, además, resulta que era una chica transexual, y la humillaron en el juicio, se referían a ella como chico, aunque no solo ella se definía como mujer, sino que, físicamente, se representaba a sí misma como mujer.

Y realmente, hubo… Fue un juicio muy, muy feo, todo lo porque tuvo que pasar esta chica por hacer una broma en Twitter.

Es decir, es que a mí… A mí todavía no me entra en la cabeza.

Y lo más increíble es que no había sido la única, ha sido la más mediática por el tipo de juicio que tuvo pero ha habido otras personas que han tenido que ir a juicio por hacer bromas sobre esta persona que, realmente, fue una persona terrible.

Hace unos meses entrevistamos al drag queen Sergio Satanasa y hablaba de cómo se vivía el ser gay en los años 80… ¿Podrías hablar del movimiento LGTBI aquí y cómo ha ido aumentando en tolerancia?

Sí, pienso que las personas que vivimos en Barcelona y formamos parte de este colectivo somos bastante privilegiadas porque sí que es verdad en Barcelona es una ciudad muy abierta, donde hay muy pocas agresiones homófobas, que no quiere decir ninguna, pero podemos vivir con bastante tranquilidad dentro de nuestra ciudad.

Yo, personalmente, no he sufrido ningún tipo de agresión… No he sufrido ningún tipo de agresión física, verbal sí, sí que me han gritado por la calle alguna vez.

Pero bueno, yo me he girado y les he enviado a la mierda y tampoco ha pasado nada, es decir, que digamos que, en este sentido, sí que siento que estamos en una ciudad muy abierta y que no tiene ningún tipo de problema en convivir con todo tipo de orientación sexual, ahora hace falta avanzar un poco más y abandonar esta concepción del género tan cerrada que se tiene que, poco a poco, se va superando.

Pero sí que es verdad que creo que en los pueblos es distinto.

Creo que hay mucha gente que vive en Barcelona que viene de pequeños pueblos de toda Cataluña o de otras partes de España y esto también pasa en Madrid. Digamos que es gente que ha huido de sus pueblos directamente porque no es lo mismo ser homosexual, bisexual, intergénero, transgénero, queer en un pueblo que en una gran ciudad.

Pienso que todavía queda mucho trabajo por hacer, aunque sí que es verdad que en el ámbito legal, cuando el Partido Socialista subió al poder, los primeros cuatro años de legislatura hicieron cosas muy buenas, entre ellas, legalizaron el matrimonio homosexual.

Y, aunque no soy fanática del matrimonio, sí que pienso que es una de las herramientas que permiten que las personas homosexuales, bisexuales, transgénero… puedan entrar dentro de una normalidad. Bueno, normalidad… no me gusta nada el término ‘normalidad’ pero bueno, dentro de una aceptación social.

Pero sí que, teniendo en cuenta que no hace tanto que acabó la dictadura y que, durante esta, existía la Ley de Vagos y Maleantes que, directamente, ibas a la cárcel si eras homosexual, sí que ha habido un gran avance.

Pero creo que todavía hay mucho por hacer y que hay sectores que, socialmente, no aceptan la diversidad ni de género ni de orientación sexual porque bueno, eso, yo misma en Barcelona y también en Madrid, cuando he ido de visita, he sufrido agresiones verbales por ir cogida de la mano de mi pareja.

Entonces, creo que todavía falta trabajo para poder alcalzar una igualdad real.

Porque aunque yo no haya sufrido nunca una agresión, sí que el hecho de tener que salir del armario cada vez que conozco a alguien, para mí es algo que creo que no debería ser así porque las personas heterosexuales no tienen que ir saliendo del armario cada dos por tres.

Todavía hay una normalidad, todavía se considera que lo normal es ser heterosexual y lo raro es ser otra cosa.

No, todo es normal y nada lo es, ¿no? Y hasta que no lleguemos a este punto, hace falta mucho trabajo en la educación.

Cuando se deje de preguntar a las niñas si tienen novio y a los niños si tienen novia, por ejemplo, ya estaremos dando un paso adelante.

Y todavía hoy en día hay muchos chavales que sufren discriminación en las escuelas por su orientación sexual.

Por lo tanto, aun y siendo un Estado progresista y del que estoy muy orgullosa, creo que el trabajo aún no ha terminado.

¿Tienes alguna historia del 17 de agosto, el día del atentado en Barcelona?

Pues el 17 de agosto yo estaba, afortunadamente, comiendo en casa de mis padres en Cerdanyola y recuerdo escucharlo por la radio e ir corriendo a poner la televisión.

Recuerdo los momentos de incerteza total, que no se sabía si había un terrorista encerrado en un bar, o si se habían ido o no.

Recuerdo que hubo mucha gente que empezó a enviar imágenes de los cuerpos y de la sangre, yo no abrí ninguno, por suerte, porque me parece horrible que alguien envíe algo así.

Y recuerdo mucho malestar, recuerdo cómo empecé a escribir a todos mis amigos y amigas preguntando si estaban bien, que dónde estaban.

Recuerdo que una amiga me dijo que estaba tomando algo en un bar y le dije ‘quédate allí y no salgas, encerraros en el bar, todavía no les han cogido, no salgais de allí’.

Me acuerdo… Recuerdo el miedo de… Si que había oído hablar de eso en otros ataques terroristas que había seguido por las noticias, porque soy una persona muy empática y podía imaginarlo perfectamente pero sí que es verdad que cuando tocó en casa, además en un lugar tan emblemático como las Ramblas, que Todo el mundo, todos los que vivimos en Barcelona hemos pasado por las Ramblas, todo el mundo.

Entonces, fue muy fuerte porque es un lugar que has pisado mil veces y que bueno, no puedes evitar pensar ‘yo podría haber estado allí perfectamente’.

Si yo misma quedo muchas veces en las Ramblas con amigos para ir a algún sitio después, o podría haber sido algún familiar, algún amigo, sin ningún tipo de problema, vamos.

Y después, cuando iban saliendo más noticias, cuando identificaron a los terroristas, que eran chavales muy, muy jóvenes que, además, por lo que parecía, estaban bastante integrados dentro de la población donde vivían.

La verdad es que todavía… todavía me impresionó más porque me supo muy mal que alguien tan, tan joven y con toda la vida por delante fuese capaz de hacer algo así.

Ya te he dicho que soy una persona muy empática y puedo empatizar incluso con ellos, pero me pareció terrible, terrible.